Soy Daniela Buitrago Prieto. Perdí todo una vez — y desde ahí construyo cada día mi próximo movimiento.

Antes de cualquier título, antes de Genesix, antes del Método Visión, hay una verdad que no voy a maquillar: lo perdimos todo. John y yo vimos cómo un negocio, unos ahorros, un plan entero se nos fue de las manos. No fue una metáfora bonita para una charla — fue real, fue duro, y hubo noches en las que no supimos cómo íbamos a salir adelante.
Crecí sin la figura de un padre presente. Esa herida de abandono la cargué callada mucho tiempo, hasta que entendí que nombrarla en voz alta era el primer movimiento hacia sanarla. Yo no soy una huérfana. Yo soy una hija.
La restauración no llegó de un día para otro ni por accidente. Llegó decisión por decisión: la fe que sostuvo lo que la lógica ya había dado por perdido, y la disciplina de volver a empezar aunque no tuviéramos ninguna garantía de que iba a funcionar.
Hoy lidero Genesix, mi aceleradora de negocios, y comparto todo lo que aprendí en el camino — no porque nunca me haya caído, sino precisamente porque sé lo que es levantarse. Si estás en tu propio quiebre ahora mismo, quiero que sepas algo: en la cima hace frío. Si quieres subir, lleva chaqueta.
“Atrévete a hacer tu próximo movimiento.”
Antes de cualquier título, antes de Genesix, antes del Método Visión, hay una verdad que no voy a maquillar: lo perdimos todo. John y yo vimos cómo un negocio, unos ahorros, un plan entero se nos fue de las manos. No fue una metáfora bonita para una charla — fue real, fue duro, y hubo noches en las que no supimos cómo íbamos a salir adelante.
Crecí sin la figura de un padre presente. Esa herida de abandono la cargué callada mucho tiempo, hasta que entendí que nombrarla en voz alta era el primer movimiento hacia sanarla. Yo no soy una huérfana. Yo soy una hija.
La restauración no llegó de un día para otro ni por accidente. Llegó decisión por decisión: la fe que sostuvo lo que la lógica ya había dado por perdido, y la disciplina de volver a empezar aunque no tuviéramos ninguna garantía de que iba a funcionar.
Hoy lidero Genesix, mi aceleradora de negocios, y comparto todo lo que aprendí en el camino — no porque nunca me haya caído, sino precisamente porque sé lo que es levantarse. Si estás en tu propio quiebre ahora mismo, quiero que sepas algo: en la cima hace frío. Si quieres subir, lleva chaqueta.
“Atrévete a hacer tu próximo movimiento.”

Casada con John Moncada desde los 21 años. Mamá de Isaac, futbolista de 8 años que me enseña disciplina sin saberlo, y de Abigail, de 7, que me recuerda todos los días por qué vale la pena hacer las cosas bien. No voy a fingir que soy la mamá perfecta — empaqué maleta para irme de casa tres veces en mi primer año de casada. Pero elegimos quedarnos, crecer y construir un hogar donde la fe, el orden y el amor van juntos todos los días.
El blog está por nacer. Muy pronto vas a encontrar aquí las historias, herramientas y aprendizajes que comparto en Hacedoras.